Propuesta Lincoln

Una visión constitucional para una orden ejecutiva que restablezca los derechos constitucionales de todos los seres humanos

Los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial comparten autoridad interpretativa constitucional

Desde 1973, más de 60 millones de niños estadounidenses han sido asesinados por la violencia del aborto. El horror de aproximadamente 2,000 asesinatos diarios se debe a los errores constitucionales de la Corte Suprema de los Estados Unidos al Roe contra Wade. Vadear. El Tribunal promulgó dos errores fundamentales en Corzo. La Propuesta Lincoln ofrece una visión audaz para reparar nuestro orden constitucional al centrar la atención del ejecutivo en la tarea de corregir CorzoEl primer y fundamental error.

Los estadounidenses no necesitan aceptar un status quo interminable de indiferencia hacia los derechos del niño, debido ya sea a la timidez de nuestra élite política o a la presunción de nuestra clase judicial. 

Los presidentes han cuestionado el régimen de aborto de la Corte Suprema, pero hasta que CorzoEl primer y fundamental error de Estados Unidos en su mala interpretación de la Decimocuarta Enmienda se aborda directamente: la cultura del aborto en Estados Unidos nunca podrá ser completamente desarraigada. La Propuesta Lincoln centra la energía presidencial no sólo en la regulación del aborto, sino más bien en el objetivo final de la abolición del aborto.

La Propuesta Lincoln representa el siguiente paso hacia una cultura estadounidense capaz de superar la jurisprudencia de violencia y duda de la Corte Suprema y avanzar con valentía hacia un futuro estadounidense que eleve, empodere y proteja a cada miembro de nuestra familia común.

Como candidato al Senado, Lincoln reconoció La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso Dred Scott era vinculante para las partes, pero negó que la opinión tuviera efecto de precedente. Una vez elegido presidente, Lincoln reafirmado su compromiso de resistir a Dred Scott en su primer discurso inaugural, advirtiendo que “si la política del gobierno, sobre cuestiones vitales que afectan a todo el pueblo, debe ser fijada irrevocablemente por decisiones de la Corte Suprema... el pueblo habrá dejado de ser su sus propios gobernantes, habiendo hasta ese punto prácticamente renunciado a su gobierno en manos de ese eminente tribunal”. 

—Catherine Glenn Foster, Dr. Chad Pecknold y Josh Craddock