Americans United for Life publicó “Studies in Law and Medicine” en las décadas de 1970 y 1980, destacando cuestiones relacionadas con el derecho humano a la vida en todo el espectro de la bioética. Mientras Americans United for Life celebra nuestro 50 aniversario, estamos poniendo a disposición estos números por primera vez desde su publicación impresa.

Suicidio: la próxima frontera provida por Dennis J. Horan y Edward R. Grant

El suicidio, que alguna vez fue un tema tabú, se reconoce hoy como un importante problema de salud pública; por ejemplo, el suicidio es ahora la tercera causa de muerte entre los adolescentes y la tasa de suicidio, particularmente entre los adolescentes, está aumentando a un ritmo alarmante. Sin embargo, las actitudes estadounidenses hacia el suicidio siguen siendo ambivalentes. El problema exige preocupación pública, mayor atención a la salud mental de los adolescentes y mejores esfuerzos de prevención del suicidio. 

Al mismo tiempo, sin embargo, hay un clamor cada vez mayor por la aceptación del suicidio como una opción “racional”, particularmente para las personas con enfermedades terminales y discapacitadas. Las sociedades de “autoliberación” de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos han defendido audazmente esta postura publicando manuales con recetas detalladas de venenos letales. Los “pactos suicidas” han sido publicitados por la muerte del autor Arthur Koestler y su esposa, Cynthia, y por la muerte de la inglesa Jean Humphry. Desde entonces, el esposo de Humphry, Derek, se mudó a los Estados Unidos, se volvió a casar y fundó la Hemlock Society, una organización que se esfuerza por crear una aceptación social y moral del suicidio y un derecho legal a ayudar en el suicidio. Los defensores de esta posición han argumentado ante los tribunales que el derecho al suicidio está protegido por las enmiendas Quinta y Decimocuarta de la Constitución de los Estados Unidos. 

Todos estos factores están convergiendo para dar forma a las políticas y actitudes públicas en Estados Unidos y para desafiar la actitud tradicional de oposición al suicidio. Esa actitud se refleja actualmente en leyes que tipifican como delito la asistencia al suicidio en la mayoría de los estados de Estados Unidos, así como en la mayoría de los países del mundo.